Por: Alfonso Perales Los cojinetes y los rodamientos del coche han de estar en perfectas condiciones para que el coche pueda expresar todo lo que lleva dentro. En este artículo hablamos de los diferentes tipos que existen, cómo elegirlos y como realizar su mantenimiento. Todo ello sin descuidar unas elementales normas de seguridad. Los coches de radiocontrol que hay en el mercado pueden ir equipados de cojinetes o de rodamientos a bolas. Generalmente los coches de bajo precio destinados a la iniciación montan cojinetes, mientras que los de gama más alta y/o los destinados a la competición van provistos de rodamientos a bolas. Pero, ¿para qué se emplean los cojinetes y los rodamientos?. Son piezas que sirven para facilitar el movimiento de los ejes móviles. Si un eje girara sobre una pieza fija, el rozamiento acabaría desgastándola y habría que sustituirla. Si por el contrario el eje gira sobre un cojinete o rodamiento, éste será el único elemento que habrá que mantener, o cambiar si fuera necesario. Los rodamientos son cojinetes formados por dos cilindros concéntricos entre los que se intercala una corona de bolas o rodillos que pueden girar libremente. Los factores que hay considerar a la hora de elegir un cojinete o un rodamiento de entre los diferentes tipos que existen, son los siguientes: duración, mantenimiento, fricción y precio. La razón fundamental por la que los coches de iniciación montan cojinetes, es el precio, esa es su principal ventaja, por el contrario su principal inconveniente es la fricción, que es muy alta. A mayor fricción, mayor gasto de energía y por ello menor velocidad y mayor consumo. Por ello si deseamos aumentar las prestaciones de nuestro coche de iniciación uno de los puntos a mejorar sería el cambio de los cojinetes de serie, por unos rodamientos a bolas. Estos últimos ofrecen una fricción menor y duran más tiempo, pero con un precio mayor. Los diferentes tipos Los cojinetes pueden ser de plástico o de metal. Los de plástico funcionan bien cuando están bien lubricados, pero el lubricante atrae la suciedad y ésta acelera su desgaste y deterioro. Por ello los de plástico no son apropiados para ser colocados en los bujes o ruedas de los todo terreno. Los cojinetes de metal (acero, bronce, etc.) son más resistentes al desgaste y duran más. Para un mejor funcionamiento los metálicos han de ser lubricados, pero poco para no atraer al polvo. Existen unos lubricantes que se evaporan rápidamente y no atraen el polvo (lubricante líquido), por lo que son los recomendados con los cojinetes metálicos. Los rodamientos pueden ser desnudos, blindados o sellados. Los desnudos llevan la corona de bolas al exterior, sin proteger. De esta forma la fricción es menor, pero la protección de la suciedad es inexistente. Debido a ello se emplean en sitios muy protegidos, como el interior del diferencial. En ese caso el mantenimiento es mínimo. Los blindados son los más habituales, y se llaman así porque un anillo metálico cubre a la corona de bolas, para evitar que penetre la suciedad. La fricción es algo mayor que en los desnudos, pero están más protegidos del polvo y de la suciedad. Son una buena opción para el interior de la transmisión y para las ruedas de los coches de asfalto y de moqueta. También se pueden utilizar en todo terreno, pero al no ser totalmente estancos han de limpiarse y lubricarse con frecuencia. Los sellados son los mejores para evitar que la suciedad entre en la corona de bolas. Pueden estar sellados por anillos de diferentes materiales, como la fibra, el Teflón o la goma. Cuando se empiezan a usar, los rodamientos sellados presentan una mayor fricción y resistencia al giro. Pero después de usarlos unas cuantas veces se van soltando, sin embargo siempre presentan más fricción que los blindados. Los que ofrecen menos fricción son los sellados por Teflón, pero la protección se va desgastando y finalmente el polvo acaba entrando. Los de goma son los más impermeables al polvo y a la humedad, la goma se desgasta menos que el Teflón, pero ofrece más fricción. Estos tipos de rodamientos necesitan muy poco mantenimiento por lo que son mejores Sustitución de cojinetes por rodamientos. Si queremos sustituir los cojinetes de nuestro coche de iniciación por rodamientos podemos recurrir al fabricante del coche, que suele disponer de juegos completos para su sustitución. Sin embargo estos suelen ser caros y debemos estudiar si nos compensa económicamente. También podemos optar por sustituirlos progresivamente, comprándolos sueltos, o al fabricante de nuestro coche, o a marcas especializadas en rodamientos para coches de RC. Incluso podríamos ir a tiendas especializadas en venta de rodamientos para coches de calle y comparar precios. Para adquirirlos debemos saber el tipo de rodamientos que necesitamos en función de su uso (ver tabla), pero también sus medidas. Estas pueden ser métricas o en pulgadas. Un ejemplo de las dimensiones de un rodamiento en escala métrica sería: 5 x 10 x 4 mm, y un ejemplo de medidas en pulgadas: 1/8 x 3/8 x 5/32. El primer número corresponde al diámetro interior, el segundo al exterior y el tercero a la anchura. La escala métrica la emplean la mayoría de los fabricantes y los americanos son los que suelen emplear las pulgadas. Si queremos sustituir progresivamente los cojinetes por rodamientos, lo mejor es empezar por los de la transmisión. Allí es donde más se notarán sus ventajas en lo referente a mayores prestaciones, menor consumo y mayor duración de los componentes de la transmisión. Podremos dejar para más adelante la sustitución de los cojinetes de las ruedas. Los detalles de cómo colocar los rodamientos los podéis encontrar en el apartado de limpieza y mantenimiento. LIMPIEZA Y MANTENIMIENTO DE LOS RODAMIENTOS El mantenimiento de los cojinetes y rodamientos depende de donde estén situados, del tipo de coche, o del uso que hagamos de él. Los rodamientos que requieren menos mantenimiento son los que están más protegidos, es decir los que están dentro del diferencial y dentro de la caja de transmisión. Si el diferencial y la caja son muy estancos, solo sería necesario su limpieza una vez por temporada, e incluso menos. Los rodamientos que están más expuestos son los de las ruedas de los coches de todo terreno. Estos necesitarán un mantenimiento frecuente y una limpieza completa cada dos o tres carreras, dependiendo de las condiciones del terreno. Los coches de asfalto y los que corren sobre moqueta necesitan menos mantenimiento, aunque en este último caso pequeñas fibras de moqueta pueden llegar hasta el rodamiento. Un primer mantenimiento, es la limpieza en seco. Consiste en pasar un viejo cepillo de dientes sobre la parte externa del rodamiento, moviendo el cepillo con un ángulo bastante inclinado, para que al desprenderse la tierra o arenilla no penetre dentro del rodamiento. Esto supone poco trabajo y permite que podamos correr con el coche en mejores condiciones, retrasando la necesidad de hacer una limpieza y un lubricado completo. Cada dos o tres carreras, o antes si los rodamientos lo necesitan, haremos la limpieza completa. Para saber si un rodamiento necesita limpieza, empleamos unas pinzas o unos alicates, metemos una de sus dos partes dentro del rodamiento y lo hacemos girar. Si gira con dificultad, tiene un tacto arenoso o hace un ruido similar a los crujidos, necesita una limpieza. Cuando los rodamientos están instalados en el coche, hemos de sacarlos de su sitio para su mantenimiento. Esta operación requiere mucho cuidado, ya que si los forzamos se puede romper. Si la parte es accesible, debemos intentar sacarlos con los dedos, en los casos de los rodamientos alojados en la transmisión o en las ruedas delanteras, como hay un hueco, podemos golpear la pieza horizontalmente sobe la mesa para hacer que el rodamiento salga de su alojamiento. Cuando sea necesario empujar al rodamiento para poder sacarlo, hemos de intentar no usar nada metálico, es mejor el mango de un destornillador. Si no queda más remedio que empujarlo con un objeto metálico, hemos de apoyarlo en la mayor superficie posible del rodamiento. Sobre todo ha de evitarse que la fuerza se haga sobre una pequeña parte del rodamiento, ya que esto podría romperlo e inutilizarlo completamente. La limpieza completa consiste fundamentalmente en dos partes, primeramente hacemos pasar por el interior del rodamiento un disolvente, y luego lo lubricamos con aceite. Antes de todo quitaremos el exceso de suciedad con el cepillo de dientes. 1. Limpieza con disolvente: En el caso de los rodamientos desnudos o blindados tenemos dos opciones: o sumergir los rodamientos en el disolvente, o forzar el paso del disolvente a través de él. La primera es más barata y más lenta, y la segunda más rápida y probablemente más efectiva, pero más cara. Para sumergir los rodamientos utilizaremos un recipiente específico, preferiblemente de vidrio, y en su interior ponemos alcohol de 96ºC, acetona o tricloroetileno, en cantidad suficiente para que pueda cubrir los rodamientos completamente. Los introducimos en el recipiente, los agitamos un poco y los dejamos una hora más o menos. Transcurrido el tiempo los sacamos y comprobamos con pinzas o alicates que pueden girar libremente. Si no giran bien, se vuelven a sumergir otro periodo de tiempo similar hasta que estén limpios. Además cuando los hacemos girar favorecemos que la suciedad salga en el siguiente lavado. El método de hacer pasar el disolvente forzadamente es más caro porque hemos de comprar un bote de spray con el disolvente. Podemos utilizar un spray limpiador de motores eléctricos o comprar uno en tiendas de electrónica para limpieza de contactos. Lo clásico es sujetar el rodamiento con los dedos provistos de guantes y aplicar el spray. La presión del aire forzará al disolvente a penetrar en el interior del rodamiento y arrastrar hacia afuera a la suciedad y al lubricante viejo. Un método más eficaz consiste en colocar el rodamiento en un dispositivo especial, como el Bearing Blaster de la marca RPM ó el de Robinson Racing. Estos dirigen y facilitan la penetración del disolvente y por ello el resultado es mejor. El dispositivo de RPM es más sencillo y rápido de usar. Finalmente comprobaremos con el método de la pinza o el alicate que el rodamiento gira y está limpio. En algunos casos extremos, puede ser que después de intentarlo repetidas veces no consigamos limpiarlo. Como solución desesperada se puede proceder a desmontar el rodamiento, aunque no es aconsejable, ya que puede estropearse durante el desmontaje y montaje. Para ello, con la ayuda de la punta de un cutter hemos de quitar un pequeño clip que sujeta la plaquita exterior. De esta forma podremos acceder a las bolas del interior y dirigir hacia ellas el chorro del disolvente. Después de limpiarlo volveremos a colocar la plaquita y el clip. Estas operaciones son delicadas y requieren paciencia, y antes de hacerlas con un rodamiento bueno, deberemos practicar con otros que ya no nos sirvan. Los rodamientos estancos nunca se han de desmontar, ya que pierden su estanqueidad. Si el anillo es de goma, solo emplearemos alcohol de 96º, ya que otros disolventes pueden estropearlos. Antes de pasar al siguiente paso hay que esperar que el disolvente se evapore. 2. Lubricación con aceite: Una vez que el rodamiento ya está limpio y el disolvente se ha secado, hemos de lubricarlo para que gire adecuadamente. Hay muchos aceites comercializados para este uso, pero hemos de elegir uno de buena calidad, de una marca conocida. Cuando los rodamientos van a trabajar en una superficie muy polvorienta es preferible usar un aceite más espeso. En el caso de los coches de asfalto es mejor un aceite más fluido. Para lubricar el rodamiento ponemos 1 ó 2 gotas de aceite, no mas, ya que un rodamiento excesivamente lubricado atraerá al polvo y se ensuciará rápidamente. Lo hacemos girar con la pinza o los alicates para distribuir bien el aceite. Después retiramos bien el exceso de aceite con una servilleta de papel, lo hacemos rodar un poco más y lo volvemos a secar. Ya estará listo para colocarlo en el coche y que nos ofrezca todas sus ventajas. Puede que después de lubricar el rodamiento se mueva con menos libertad que inmediatamente después de la limpieza con el disolvente, pero esto es normal y el funcionamiento será el correcto. Si rodamos en terrenos muy polvorientos es mejor emplear un lubricante seco. Para colocar los rodamientos en el coche hay que seguir las mismas recomendaciones que para quitarlos, y sobre todo hemos de tener mucho cuidado en que queden bien alojados en sus respectivos huecos. Un rodamiento que se haya metido torcido tendrá un mayor rozamiento, puede hacer que el coche tenga problemas de manejo y puede acabar rompiéndose. TRABAJA, PERO SEGURO Los modelistas de los coches de radiocontrol hemos de aplicar ciertas normas de seguridad cuando trabajamos. En el caso de los rodamientos, se emplean disolventes orgánicos, como el tricloroetileno o cualquier spray de limpieza de motores o residuos. Estos disolventes pueden llegar al interior de nuestro organismo mediante la respiración o a través de la piel. De esta forma pueden llegar a nuestra circulación sanguínea y desde allí a nuestros órganos internos. Los efectos de una exposición frecuente a los disolventes pueden ser muy peligrosos, producir problemas neurológicos e incluso pueden estar relacionados con cánceres. Las precauciones que hemos de tomar son sencillas: Evitar respirarlos Evitar que mojen nuestra piel Para evitar respirarlos hemos de trabajar siempre en una zona bien ventilada. Si estamos dentro de una habitación hay que abrir las ventanas para que haya corriente de aire. Además hemos de mantener la respiración cuando tengamos la cabeza encima de un recipiente con disolvente o lancemos un chorro de spray sobre el rodamiento. En el circuito, al aire libre también tenemos que evitar respirar en estas situaciones, y al mismo tiempo respetar a los pilotos que estén alrededor nuestro, para que el chorro no vaya en su dirección. ¡En algunas carreras los pilotos estamos demasiado juntos!. Con estas precauciones no necesitaremos una máscara antigás. Para evitar que el disolvente penetre a través de muestra piel emplearemos guantes de látex. No pondremos un guante al menos en la mano con la que sujetemos el rodamiento durante la limpieza. Los guantes de látex no son caros y se pueden comprar en muchos sitios, desde ortopedias hasta supermercados. Nunca estaría de más que lleváramos estos guantes en el maletero de nuestro coche de calle, ya que podemos emplearlos en otras ocasiones, por ejemplo si hay que cambiar una rueda del coche familiar, poner cadenas para la nieve, o trastear en el motor. Sigue estas sencillas precauciones y tu salud te lo agradecerá. |