Por: Alfonso Perales Este artículo está dirigido a aquellos que desean iniciarse o se están iniciando en el apasionante mundo de los coches radiocontrolados. Revisamos los grandes grupos de coches radiocontrolados que hay y las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos. Por último damos una breve visión del material complementario que se necesita. El radiocontrol es una interesante actividad de tiempo libre que ofrece grandes posibilidades. Entre sus ventajas está el que la podemos practicarla al aire libre y fomentar las relaciones entre la gente, con la posibilidad de poder hacer nuevos amigos. El radiocontrol ofrece muchos aspectos atractivos, ya que la mayoría de la gente se siente atraído por la visión de un coche a escala que puede moverse por sí mismo, sin ataduras con el que lo está conduciendo, y de una manera muy similar a la de los coches de escala real. Esta atracción es uno de los motivos por los que la gente se inicia en este mundo de los coches radiocontrolados. Muchos de los que estamos en este hobby hemos llegado a él por nuestra afición a los coches de tamaño real, y el radiocontrol (RC) nos permite disfrutar de muchas de las características de estos coches, entre ellas el apasionante mundo de la competición. Estos minibólidos pueden alcanzar en ocasiones más de 100 Km/h y en caso de accidente no acabaremos en un hospital o con facturas millonarias. Otras personas entran en este mundillo porque les gustan los trabajos manuales, han montado maquetas y desean dar un paso adelante, es decir que las maquetas que montan puedan moverse, con el desafío que ello supone. Otros, empiezan muy pequeños, iniciados y motivados por sus padres que desean que disfruten de una actividad muy formativa en su desarrollo. El radiocontrol ofrece la posibilidad de aprender muchas cosas, muy útiles para los niños y jóvenes, pero también para los adultos. Entre ellas está el desarrollo de la coordinación entre los ojos y las manos, lo que aumenta la destreza manual, de una manera superior a los videojuegos. Desarrolla las aptitudes mecánicas mediante el montaje de los kits y las reparaciones, además nos hace comprender el funcionamiento de estos coches similares a los reales. Si se practica la competición, podemos desarrollar nuestro sentido de la camaradería con los demás y aprender a controlar nuestros impulsos en situaciones extremas. Esto último es especialmente importante entre padres e hijos, ya que estas situaciones permiten a los padres aconsejar a sus hijos en dichas circunstancias para que aprendan a controlarse. Por último desarrolla nuestro gusto en la combinación de los colores cuando hemos de pintar y decorar las carrocerías. Si uno ya se siente atraído por las grandes ventajas de practicar el RC y quiere introducirse en este mundo, vamos a dar unos consejos para intentar que disfruten lo máximo de este hobby/deporte y puedan sacarle todo el partido a sus coches. La elección del coche Si ya estamos decididos lo primero que hay que hacer es adquirir el coche. No está mal empezar con un juguete, de esos que venden para niños (y que también compran adultos) en tiendas de juguetes y que nos permitirán hacer los pinitos con él por el pasillo de casa y aprender a conducirlo. Sí a conducirlo, aunque a alguien que no lo haya conducido nunca pueda parecerle fácil. No es muy difícil cuando uno va detrás del coche, pero que pruebe a estar parado y hacer un mini-circuito en casa, ya verá que las primeras veces no es nada fácil conducirlo, sobre todo cuando el coche viene hacia a nosotros y debemos tomar curvas. Estos coches de juguete nos permiten empezar a conducir con un coche fácil, ya que su velocidad es limitada. Estos coches no son desmontables y nuestra única intervención será cambiar las pilas o baterías a la emisora y al coche, pero puede ser el primer punto para empezar. El siguiente paso sería comprar un coche más potente, un verdadero modelo de RC. Este sería un nuevo desafío a nuestra habilidad de conducción, y supondría una nueva satisfacción, ya que al ser más grande la imagen de él moviéndose sería más real, más bella, y si además tuviéramos que montarlo añadiríamos la satisfacción del trabajo bien hecho, ya que el coche se podría mover gracias a que nosotros lo habíamos montado bien. Pero, ¿cómo elegir el coche más adecuado para nosotros?. Una fuente importante de información son las revistas de radiocontrol. En ellas podemos ver fotos y artículos de coches y así hacernos una idea de los que más nos pueden gustar o los que más se ajustan a nuestras necesidades. Una vez que tengamos una idea de lo que queremos hemos de buscar apoyo. Lo mejor sería contar con un amigo que estuviera introducido en este mundo, pero como esto no siempre es posible, los principales apoyos serán las tiendas y los clubes. A ellos debemos dirigirnos en busca de consejo, pero teniendo en cuenta que su información puede no ser objetiva en ocasiones, ya que hay tiendas especializadas solo en algún tipo de coches y su información estará orientada en esa dirección y no sería muy imparcial. Lo mismo ocurre con los clubes, ya que los hay de todo terreno (TT), de circuitos de asfalto (pista), de coches eléctricos o térmicos y de diferentes escalas. Por ello lo mejor es dirigirse a las tiendas y clubes relacionados con la especialidad que más nos guste. Cuando los hayamos localizado, la cosa será más fácil, ya que es fundamental un apoyo técnico sobre el montaje del coche, conducción, arreglos de posibles averías, arranque en el caso de los coches térmicos, etc. En este artículo y en los siguientes vamos a intentar dar unas nociones sobre los diferentes coches de RC existentes, sus ventajas e inconvenientes, para que el lector interesado pueda elegir adecuadamente. Los tipos y categorías de los coches de RC son muy variados y para que el lector no se pierda, vamos a analizarlos por grupos: ¿Térmicos o eléctricos? Esta es la principal división de los coches de RC. Los térmicos van propulsados por un motor de combustión interna, más o menos similar a los que equipan a los coches que se ven por nuestras carreteras. Por ello necesitan además del motor, el combustible, una bujía y un sistema de arranque. Los eléctricos llevan un motor de dicho tipo y aunque aún se ven pocos coches con dicha propulsión por nuestras calles, pueden ser los coches del futuro. Los coches eléctricos necesitan además del motor, un regulador de velocidad, unas baterías y un cargador de dichas baterías. La decisión de adquirir un coche eléctrico o térmico es probablemente la más importante a la hora de elegir un coche para empezar. En general los coches eléctricos son los más populares en los países del norte y anglosajones, como Gran Bretaña, Alemania, países nórdicos, Estados Unido etc. Por el contrario los coches térmicos son más populares en los países latinos, como Italia, Francia y España. Probablemente es el ruido lo que más atrae. Pero si el ruido es la principal ventaja de los térmicos, también es su principal enemigo, ya que no podremos utilizar el coche en casa o en el jardín a no ser que no temamos enemistarnos con los vecinos o vivamos en un chalet. Además el ruido es el principal inconveniente a la hora de practicar con el coche en un descampado o a la hora de conseguir un terreno para un circuito. Los coches eléctricos no presentan los problemas de contaminación acústica, pero su atractivo para los que empiezan es menor porque no hacen ruido como los de verdad. Otro punto a tener en cuenta son las prestaciones. En los modelos de iniciación, los térmicos dan más prestaciones, corren más. Sin embargo cuando se trata de coches de competición, los eléctricos tienen una mayor aceleración, aunque los térmicos les superan en velocidad punta. Otro factor que debemos considerar es la autonomía. Un coche térmico puede rodar hasta que se le acabe el depósito, que como mínimo durará 8 ó 10 minutos y cuando se acabe basta con rellenarlo para seguir rodando con el coche tantas veces como queramos. En el caso del eléctrico dependemos de las baterías que durarán de 6 a 10 minutos, una vez agotadas debemos o recargarlas, lo que tardará un mínimo de 25 minutos, o disponer de otras. Pero aunque dispongamos de otras es conveniente parar para que el motor y el regulador de velocidad se enfríen. En los térmicos el arranque se hace generalmente mediante una mesa arrancadora y el carburador ha de estar bien regulado para que el arranque tenga éxito. Aunque algunos coches térmicos de iniciación están provistos de arranque por tirador, no son raros los problemas para el principiante, y pueden llevarle a la desesperación si no cuenta con una persona con experiencia que le ayude. Por el contrario en los coches eléctricos el arranque no da problemas, basta con apretar un interruptor. Los motores térmicos funcionan con una mezcla de combustible y aceite, por lo que el aceite acaba impregnando todas las partes del coche. Por ello los coches térmicos son siempre más sucios que los eléctricos. Respecto al coste, para disfrutar del coche eléctrico sin grandes esperas, deberemos adquirir más de una batería, por lo que el coste de adquisición podría acercarse a veces al de un coche térmico de escala similar. Por el contrario el combustible de los motores térmicos es caro y por ello el gasto de mantenimiento es mayor que en el caso de los coches de motor eléctrico. El desgaste de las piezas en los coches con motor térmico es mayor que en los eléctricos, esto se debe a las mayores prestaciones y a las vibraciones producidas por el motor. Otro punto a considerar es la facilidad del montaje y los problemas que pueda dar el coche. Los coches de motor eléctrico son más fáciles de montar, mantener y darán menos problemas. Por todo lo dicho anteriormente creemos que la recomendación para un principiante sin experiencia es la de un coche eléctrico, por su simplicidad y menor número de problemas. Especialmente para los menores de 15 años el coche eléctrico es el más adecuado. Además para montarlo, limpiarlo e incluso probarlo en casa sin tener que desplazarse a un circuito el coche eléctrico es el que más encaja. El coche térmico deberá reservarse para las personas que cuenten con la ayuda de un amigo que esté dispuesto a echarle una mano, especialmente con el montaje y la carburación. ¿Todo terreno o asfalto? Si ya hemos decidido la motorización del coche, la siguiente pregunta a responder es si queremos un coche para tierra o para asfalto. Los todo terreno (TT) tienen la ventaja de que pueden rodar sobre cualquier superficie, lo que es una ventaja para el principiante, que puede coger el coche e irse a rodar a cualquier sitio, mientras que el coche de pista necesita de una superficie de asfalto, o al menos una superficie lisa. A la hora de elegir también hay que tener en cuenta el aspecto. Los coches de pista van generalmente equipados de carrocerías muy similares a las de los coches de calle o a las de los coches de competición que se pueden ver en cualquier circuito. Por el contrario los de TT llevan carrocerías de buggy más o menos reales, pero que salvo en los coches de autocross o París-Dakar, rara vez se ven. Respecto a la conducción, los coches de pista requieren en el circuito una conducción más precisa y constante, mientras que en el TT los errores se pueden recuperar con más facilidad. La conducción de los coches de pista ofrece como atractivo unas velocidades elevadas, mientras que la de los TT es más divertida, teniendo que tomar saltos, esquivar baches, etc. Las competiciones sobre asfalto son generalmente más caras, ya que el consumo de neumáticos es mayor y la diferencia de material se aprecia más que en el TT. En este último, al ser los circuitos irregulares, la pericia del piloto puede compensar un material inferior, mientras que en la pista el material puntero siempre se nota más. Pero también hay que tener en cuenta que en el TT todas las partes del coche están sometidas a mayores tensiones y vibraciones debido a las irregularidades de la pista, por lo que el desgaste de las piezas será mayor. Últimamente también empiezan a popularizarse los coches mixtos, tipo Rally, que pueden evolucionar sobre asfalto o sobre tierra, siempre que no haya muchos baches. Se trata de una tercera posibilidad a tener en cuenta. Para el principiante cualquiera de las dos opciones, TT o pista, es válida. Quizás el TT le dé más oportunidades de practicar, pero la decisión última dependerá de sus preferencias. ¿Tracción trasera o integral? Aunque hay algunos coches de tracción delantera, la mayoría de los coches de RC son de tracción trasera (4x2) o de tracción a las cuatro ruedas (4x4). Los coches de 4x2, al disponer de un solo diferencial son más fáciles de montar y requieren menos mantenimiento. Todo esto repercute en su precio, por lo que serán más baratos de comprar, y de mantener. Los coches de 4x4 son más fáciles de conducir, ya que su tracción total le da un mayor agarre, por lo que se puede hacer más el bestia con dichos coches. Pero también debido a esa gran estabilidad, los 4x4 admiten motores más potentes y de nuevo el gasto será mayor, además exigirán combustibles o baterías más caros y gastarán más los neumáticos que los 4x2, especialmente los delanteros. Los coches de 4x2 son más delicados de conducir al estar más limitada la adherencia, pero por ello y en contrapartida no será necesario un material (motores, combustible o baterías) tan caro como en el caso de los 4x4. Además, al ser más delicados de conducir los 4x2, lo que pudiera ser una desventaja también tiene como contrapartida la satisfacción de saber que el que gana en estas categorías posee una gran habilidad. Aunque escasos, existen algunos modelos con tracción delantera. Estos tienen las ventajas de los de tracción trasera, pero además son más fáciles de conducir, por lo cual son más apropiados para el que se inicia. Respecto a la elección por un principiante entre un 4x2 y un 4x4 podemos resumir que el 4x2 es más barato y fácil de montar y mantener, pero el 4x4 es más fácil de conducir. El resto del material Además del coche necesitamos otros componentes. En general los coches de competición vienen sin motor, pero la mayoría de los de iniciación llevan incorporado uno térmico o eléctrico. Los motores térmicos llevan incorporado el carburador y en los coches eléctricos de iniciación se suele incluir un regulador (variador) de la velocidad. Lo que sí se necesita en ambos tipos de coches es una radio. La radio está formada por un transmisor y un receptor. El transmisor envía señales de radiofrecuencia al receptor, y éste las recibe e interpreta, convirtiéndolas en señales eléctricas que son enviadas a los dos servos. Uno de los servos es el responsable de mover la dirección y el otro de las acciones de acelerador/freno del motor. Las radios de baja gama, dedicadas a la iniciación, incluyen el transmisor, receptor y dos servos, por lo que tendremos todo lo necesario para iniciarnos. A la hora de elegir la radio hemos de saber que hay dos tipos de transmisores, los de palancas y los de volante, también denominados de pistola. Los primeros son generalmente más baratos que los de volante, pero estos últimos están más extendidos actualmente entre los aficionados, por lo que si queremos en el futuro conducir el coche de otro o dejar el nuestro a otra persona, debemos elegir los de pistola. Respecto a cual de los dos tipos es más práctico a la hora de conducir, las opiniones están divididas y ambos tienen sus adeptos. En el caso de un coche eléctrico, hemos de adquirir una o más baterías. Las baterías van actualmente de 1400 a 3000 mAh de capacidad. A mayor capacidad más tiempo podremos andar con el coche antes de que se agote, pero también mayor precio de compra. Para recargar las baterías deberemos adquirir un cargador. Los hay de muchos tipos pero los más seguros para las baterías son los de corte automático (pico delta). Los de tiempo son más baratos, pero hemos de controlar que las baterías no se calienten demasiado, ya que si lo hacen pueden estropearse totalmente. Los cargadores pueden conectarse a corriente de 12 voltios (batería de coche) o de 220 V (corriente del hogar). Los térmicos necesitan generalmente un chispómetro que es el nombre que se le suele dar a un calentador de la bujía de incandescencia del motor. El combustible que utilizan los motores de pequeña cilindrada es una mezcla de metanol, nitrometano y aceite que se ha de adquirir en comercios especializados. Los motores de mayor cilindrada utilizan el combustible de gasolinera para motores de 2 tiempos. Si el coche no está provisto de un arranque por tirador o un arranque eléctrico, necesitaremos una mesa arrancadora, que hará girar al volante motor para que se produzca el arranque. Muchos comercios suelen presentar ofertas en los coches de iniciación que incluyen, además del coche, todo lo citado anteriormente y por un precio ajustado. Como complemento necesitaremos otros materiales, como pequeñas herramientas, pintura especial para las carrocerías, pilas para la emisora y para el receptor en el caso de los coches térmicos, etc. |